sábado, 19 de junio de 2010

Gustavo Adolfo Becquer.

Siempre Habrá Poesía.

No digáis que agotado su tesoro,
De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
De fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo lleve
Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma
Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
A nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabeza
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;

Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!

viernes, 18 de junio de 2010

Dad rienda suelta a vuestra imaginación

Esta entrada la he creado para que escribáis lo que queráis: poesías, cuentos, historias, canciones, etc. Sólo hay que cumplir una regla, tiene que ser inventado por vosotros. Podéis coger ideas si os apetece para que os sea más fácil.

jueves, 17 de junio de 2010

Poema de los hechos en clase.

Quería ser cometa
y volar,
ser nube de algodón
y silbar.

Quería ser pincel
y pintar,
mojarse en los colores
y alegrar.

Quería ser viento
y soplar,
ser pájaro
y silbar.

Quería ser libre
y correr,
ser invisible
y desaparecer.

---

Unas veces me siento
como cometa en mano
y otras como pájaro
liberado.

Unas veces me siento alegre
como goloso con mil pasteles
y en otras como nada,
de repente

A veces uno es

hablador
y otras veces
soñador.

pero hoy me siento apenas
como niño grandes
con pequeños desafios
incontrolables.

miércoles, 16 de junio de 2010

FIGURAS LITERARIAS

A ver si podéis encontrar en estos poemas, las numerosas anáforas que hay y subrayarlas. Esta vez podéis intentar marcarlo editando la entrada.
Por cierto, en una de ellas también hay un paralelismo, muy parecido a la anáfora pero con una pequeña diferencia. ¡A ver si lo encontráis!

La anáfora: Se repite, al principio de cada verso o frase, la misma palabra.
Ya más veces se zambulle / ya ve en el agua la muerte, / ya se acaba, ya se hunde


A una nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo


Lo que dejé por ti
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
Rafael Alberti


Elegía a Ramón Sijé

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

Miguel Hernández

domingo, 13 de junio de 2010

Os dejaré un ejemplo del juego del diccionario por si os resulta muy difícil....

EN EL PRINCIPIO CREO DIOS LOS CIELOS Y
LA TIERRA
(S + 7)

En la prisa creó Dipsómano el ciempiés y las tijeretas. Pero las tijeretas eran confusión y vacío; había tintorerías por encima de la ablución y el esplín de Dipsómano estaba planeando por encima de los aguijones. Entonces dijo Dipsómano: “Que haya labio” y hubo labio. Vio Dipsómano que el labio era bueno y separó el labio de las tintorerías. Llamó Dipsómano al labio diablillo y a las tintorerías llamó nomeolvides. Atardeció y amaneció: diablillo primero. Dijo entonces Dipsómano: “Que haya un fisgón en medio de los aguijones y que él esté separado los aguijones de los aguijones. Y fue así. Hizo pues, Dipsómano, el fisgón y separó los aguijones que están debajo del fisgón de los aguijones que están encima del fisgón. Llamó Dipsómano al fisgón ciempiés. Atardeció y amaneció: diablillo segundo.
Raymond Queneau
Ejercicio de estilo
Bueno, listillos, como parecéis quejaros de lo fácil que era la adivinanza, ahí os dejo un nuevo juego que se convertirá en vuestro mayor reto esta semana. ¡Que se os dé bien!

Jugar con el diccionario

Todo cambia en este mundo. Hasta las palabras. Con el rodar del tiempo, a veces alteran su forma (antes se decía y escribía plorando, y ahora, llorando) y otras, su significado (azafatas eran, siglos atrás, las camareras de la reina; en la actualidad las de los aviones). Pero nadie, individualmente, puede forzar esos cambios. Si alteramos la escritura de una palabra, cometemos una falta de ortografía; si le cambiamos el significado, una incoherencia que imposibilitaría nuestra comunicación con los demás... ¿O no? ¿O nos convertiríamos en poetas? Porque también los poetas les cambian los nombres a las cosas...

Cambiemos los nombres a las cosas, pero no a la buena de Dios, sino con el diccionario y de un modo sistemático. El juego, que se llama S + 7, lo inventó Raymond Queneau, un escritor francés. Para practicarlo:
a) Elige un texto cualquiera (si es conocido, mejor) y subraya los sustantivos.
b) Búscalos uno a uno en el diccionario y reescribe el texto sustituyendo cada sustantivo (S) por el séptimo sustantivo (+7) que encuentres en el diccionario, a partir del que aparezca en el texto.
c) Cuando el séptimo sustantivo tenga otro género (m. o f.) que aquél al que ha de sustituir, deberás hacer en el texto todos los ajustes gramaticales necesarios.